viernes, 19 de noviembre de 2010
1
Siempre camino sobre la línea que divide la cordura del desastre, hay noches que estoy mas cerca de un lado que del otro,bueno para qué mentir,todas las noches que me pierdo,agarro la senda de la incorrección. Tengo el oscuro talento de meterme en el bar adecuado, el bar de las almas perdidas, el bar de la alegría.
Allí soy un espectro más..Allí están mis amigos fantasmas que me acobijan, me hacen lugar en sus mesas, mesas pletóricas de envases vacíos de tristeza y llenos de alcohol barato.
Nuestras caras se asemejan a carteles corroídos por el tiempo, ojos distantes con el brillo de demasiadas trasnoches. Conversaciones que nunca llegan a destino, aunque siempre terminan en risa. Volada caramadería,rito imcomprensible, hermandad de unas pocas horas.
En medio de ese pandemonium, siento breves flashazos de felicidad que se pierden en vaivénes sin control.
En medio de esos espirales anímicos, vuelvo a casa a respirar.
Este espacio es para exorcizarme,disculpe usted amigo lector si no se siente a gusto.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
