martes, 21 de diciembre de 2010

Pienso en Escocia



Trato de dormír con el calor obseno circundante. Ensayo una postura y luego otra, mi actitud es menos de hombre que de perro.
Mi cuerpo pide descanso, sin embargo me siento ahogado, cierro los ojos y creo verme envuelto en aguas candentes. Me incorporo, voy a la heladera, tomo agua fresca, ese frescor dura segundos, vuelvo a la cama,se repite un ciclo,el de mi pesadumbre.
Me postulo soñar, soñar aún despierto, para engañar al insomnio y al clima abrasador. Pienso en heladas colinas una mañana en Dublin, acaso Edimburgo, si, mejor Escocia, el whisky de aquella región me pone de buen humor. Míro el cielo encapotado, siento un viento helado que baja de las montañas, huelo la hierba virgen, huelo el aroma del café entre mis manos. Veo el tejo de Fortingall meneándose al débil sol de la mañana. Es inútil, sigo despierto, solo pienso en Escocia, pero sigo aquí cagado de calor y sin poder conciliar el maldito sueño.

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