miércoles, 13 de julio de 2011
Y vezzz....
Angustiado con mi alma endeble, encaro un escrito del cual no sé nada, de que minusculo lugar de mi cabeza salió, ni en que barranco terminará, me pasa todo el tiempo y sé que no estoy inaugurando ninguna forma de escritura revolucionaria, a grandes personalidades de las letras seguramente le a pasado y le seguirá pasando a otras luminarias representantes de la literatura que estan, de una u otra forma, mucho mas arriba que yo.
Escribir en el silencio de mi casa es molesto, porque el tecleo revota en la quietud, y a escasos cuatro metros descanza o no, Eli.
La noche, ese enorme útero que día a día me recibe y me da confort. No hay forma amable en la que entienda el día, el día de día, la luz dejando en evidencia todo absolutamente. Las arrugas en la ropa, las ojeras de una noche estupenda, la panza que no se digna a reducir, el calzado viejo, el paso torpe, los ojos tristes. Todo esto,de noche se oculta mejor o no se ve directamente.
Hoy venía bien y despues me fue mal, no tan mal, solo pasaron algunos minimos sucesos para sentirme gris. Todos saben de que hablo.
Entonces decidí, algo radical, juntar toda esa sombra sin sabor y mandarla al sifón. Todos saben de que hablo.
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